“En 1518, atracó el primer barco negrero en el Nuevo Mundo, en la costa oriental de Haití. Tres siglos y medio después, en 1873, el último cargamento fue desembarcado en Cuba. En el más gigantesco traslado coercitivo de la historia humana, 10 millones de negros fueron arrancados de su continente por los piratas de la costa occidental de África, encadenada y sujeta al largo viaje trasatlántico.
Así llegaron antepasados al infierno de la esclavitud. Vinieron del mar, de todos los mares. Y cuando nos sumergimos en nuestras experiencias y en los conocimientos que hemos acumulado, para proponer y trasmitir una nueva forma de percibir y de movilizar nuestras sociedades, vibra nuestro ser, y la raíz de nuestra sensibilidad étnica y de nuestra especificidad histórica renace y se recrea, enriqueciendo la mujer y al hombre universal, se llegó aquí como objetos de la historia, para servir de peldaños a la grandeza de otros. Nos imaginaron salvajes, siervos, esclavos, peones acasillados, iletrados, colonizados, gente sin razón. Cuántos nombres no nos pusieron en su ciencia y su antropología de la exclusión y de la opresión.” (1)
Es
necesario adentrarnos en los orígenes de la historia afroamericana ya que de ella se desligan las diferentes
situaciones que se han venido arrastrando como la discriminación racial y el
menosprecio a estos grupos étnicos siendo marcada su huella solo
en algunos espacios deportivos y
claro en los actos menos honorables, por tanto han ido creando fórmulas de
renacimiento para ir avanzando, cada día apareciendo con toda la
carga de la historia, reapareciendo donde menos nos los esperan.
“La discriminación social son realidades dolorosas que padecen en
América Latina las poblaciones afrodescendientes y las mujeres añaden a esos
pesares una marginación que se les impone por su género.
Los afrodescendientes "son los más pobres entre los pobres" y los prejuicios socio-raciales que existen desde la época esclavista al perdurar en el tiempo han hecho mucho daño y se han convertido en una característica de la sociedad latinoamericana, nuestra historia es negra, africana, pero también la historia de la América que se liberó de la colonia, Latinoamérica es "multicultural, plurilinge y multiétnica" tal realidad comenzó a tener cierto reconocimiento los últimos 30 o 40 años a partir de la lucha de los diferentes movimientos sociales”.(2)
Al hablar del origen afroamericano, conocer sus raíces es
importante ya que no saber de dónde se viene es no saber a dónde vas; y es
fundamental para una sociedad que quiere crecer sin este tipo de exclusiones
raciales sobre todo si en una población de 875 millones de americanos,
alrededor de 140 millones descienden de esclavos que arribaron forzadamente en
los siglos XV y XVI, "exclusión estructural, procesos mineros y agrícolas
que presionan los territorios ancestrales y una deficiente protección jurídica
e institucional de los territorios afrocolombianos". El derecho a la
tierra y el territorio y a ser visibles en las estadísticas son algunos de los
reclamos de los afrodescendientes así como el respeto a sus tradiciones
silenciadas.
En la mayoría de nuestros países la manera de
vivir de los afrodescendientes, su espiritualidad, su historia, cultura, sigue
siendo ignorada y el desarrollo de los pueblos no significa homogeneizar, que
cada quien se adapte a un modelo preconcebido que haga a todos iguales con derecho a mantener el modo de ser, la
cultura, identidad y forma de vivir.
1. Bertrand Aristide, Jean,1994 Ser negro en América Latina.
2. Teun A. 1992 Dominación étnica y racismo discursivo en España y América.
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